(Prensa Fedeindustria-Sucre) Rosendo Acosta hijo es un empresario dedicado al mundo de la computación y el turismo. Su progenitor, del mismo nombre, fue fundador de uno de los locales ferreteros más reconocidos de la primogénita del continente americano.
Acosta es hoy día secretario general de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Artesanos, Micros, Pequeñas y Medianas Industrias, Cooperativas y Empresas del estado Sucre (Fedeindustria-Sucre).
-¿Cuáles eran los ideales del joven Acosta en su época de estudiante?
-Siempre me identifiqué con los más necesitados. De allí que me acuñé con las propuestas de izquierda. En mi tiempo de estudiante fui presidente del centro de estudiantes del Liceo Pedro Arnal. Luego fui a un tecnológico en Barcelona donde me gradué de técnico superior. Luego comencé a trabajar y desde entonces no he parado. Hoy día estoy a punto de recibirme como licenciado en Administración. Mis ideales de entonces siguen vigentes. En cuanto que pueda ayudar a resolver los problemas del prójimo, lo haré sin pedir nada a cambio. Ese es mi aporte a la sociedad, aunque se pueda creer que sea inversamente proporcional a mi rol como empresario. No soy un capitalista salvaje, de hecho, ni siquiera soy capitalista. Para mí el oficio del empresario es dignificante, por eso escogí esa vía.
¿Por qué siendo TSU en informática y ahora pronto a obtener el título de licenciado en administración, te inclinas hacia la actividad turística?
Pienso que los títulos académicos no deberían dar obligatoriamente el oficio. Más bien siento la informática como un instrumento para ejercer la actividad turística, para promocionar a mi estado Sucre a través del internet, cosa que hago con mucha pasión. Considero que el turismo es una actividad económica ampliamente democrática, ya que en ella pueden intervenir todos los que quieran participar. Cuando un turista nos visita beneficia a las señoras que hacen las empanadas y dulce, a los restaurantes, los taxistas, los posaderos, en fin, motoriza el resto de la economía del estado Sucre. Creo intensamente que el turismo es la vía inexorable para llevar a nuestro pueblo por los senderos del progreso y en ese sentido va dirigido mi trabajo gremial.
Cómo es sabido, eres la única persona que has logrado hacer una guía turística de todo el estado Sucre. ¿Qué te motivó a realizar ese libro?
Mi papá es de la península de Paria, exactamente de un pueblo llamado Chuparipal, muy cerca de El Pilar, municipio Benítez, mi mamá criada entre Chacopata y Caimancito, en la Península de Araya. Por costumbre mi papá nos llevaba a visitar con mucha frecuencia ambas penínsulas, lo que despertó el inmenso amor que siento por estas tierras de hermosísimos paisajes, historia heroica y cultura. Sucre es mi tierra natal, me vio nacer, crecer, desarrollarme como persona… me ha dado todo. Hacer un libro que recoge todo lo hermoso de mi Estado Sucre es casi nada, Sucre merece más, merece ser coronada con el olivo sagrado de la lealtad y la honestidad, virtudes que llevaron al Mariscal de América a la gloria. Necesitamos empujar con estas virtudes a nuestra región para conducirla hacia el bienestar colectivo.
Entiendo que estas presidiendo el Consejo Regional de Turismo (CRT) de Fedeindustria Sucre. ¿Qué haces desde esa posición?
Cierto. Fedeindustria me confió el sector de turismo en el ámbito gremial. Fedeindustria cuenta con una gama de proyectos importantes, que si se ejecutara la mitad de éstos, Sucre se encarrilaría por las sendas del desarrollo. En el sector turismo, he logrado conformar un equipo multidisciplinario (entre ellos, biólogos, abogados, posaderos, hoteleros, entre otros). Trabajamos con una filosofía distinta a las cámaras de turismo del pasado, no esperamos que los problemas de nuestro sector llegue a nuestro buró, al contrario, nosotros vamos hasta los lugares donde se encuentra el prestador de servicio con sus propios problemas, para tratar de resolverlo con ellos mismo y que sean ellos protagonistas de la solución a sus problemas. Actualmente estamos organizando el Consejo Municipal de Turismo de Cruz Salmerón Acosta (Araya) para que ellos organizados y nosotros enrumbar la solución a los múltiples problemas que padecen. Estamos construyendo un equipo de profesionales que permita dar asesoría legal y económica a los prestadores de servicios de los distintos municipios del Estado. Porque si hay algo que me he dado cuenta es que, aunque el Gobierno nacional lucha por darle beneficios al sector turismo, a los prestadores de servicios le es difícil tener acceso a esos beneficios.
Si tuvieras la oportunidad de hacer obras en materia de turismo para el Estado Sucre, ¿Qué obras realizarías?
A veces pido a gritos tener esa oportunidad, no para ostentarla, sino para darle al Estado lo que por décadas le han negado. A pesar de que Dios dotó nuestra Región con paisajes hermosos: playas, ríos, montañas, bosques, salinas, frio, calor, etc. Nosotros no hemos sabido aprovechar esas potencialidades. Al tener la oportunidad comenzaría por terminar la autopista, la cual representaría un acceso confiable para propios y visitantes. Trabajaría duro para reactivar con muchos vuelos los aeropuertos de Cumaná, Carúpano y Paria. Construiría carreteras más seguras hasta Güiria y Araya. Eliminaría el exceso de requisitos para optar a los créditos de turismo, que por lo general es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un pequeño prestador de servicio turístico alcance reunir todos los requisitos que exigen el Ministerio de Turismo y las instituciones financieras. Entusiasmaría al sector privado para llevar embarcaciones para Araya, que trasladen pasajeros, cargas y vehículos de una manera digna y segura. Sobre todo, invitaría a todos los que habitan el estado Sucre a una gran cruzada regional por recuperar nuestros valores de honestidad y heroísmo en pro del desarrollo de todos los que residimos en estas tierras de libertadores.
Y por último ¿Qué mensaje le das al pueblo del Estado Sucre?
Que no se pierda la esperanza. Que en algún momento se encenderán los faroles que han de iluminar las sendas por donde ha de transitar el pueblo al encuentro de su suprema felicidad.
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